Cuando hablamos de postres rápidos, pocas cosas le ganan al clásico mug cake. Y si además sumamos ingredientes naturales, sabor casero y la calidez de un pastel de zanahoria… tenemos una combinación ganadora. Este pastelito en taza es ideal para resolver un antojo sin prender el horno, sin ensuciar utensilios de más y sin remordimientos. Con solo unos pocos ingredientes y en menos de 5 minutos, podés tener un mini pastel húmedo, aromático y lleno de sabor.
¿Qué es un mug cake?
El “mug cake” es un pastelito preparado directamente dentro de una taza (“mug”) y cocido en microondas. Su popularidad explotó gracias a su practicidad: es rápido, económico, personalizable y no requiere horno ni batidora. Es perfecto para quienes viven solos, para estudiantes, para cocinar con niños o simplemente para darte un gusto en medio de una tarde atareada.
¿Por qué elegir uno de zanahoria?
El pastel de zanahoria es un clásico que nunca falla. Su sabor suave pero especiado, su textura húmeda y su versatilidad lo hacen perfecto para transformar en mug cake. Además:
- La zanahoria rallada aporta dulzor natural y humedad.
- Combinada con canela, crea un perfil de sabor cálido, ideal para el invierno o para calmar un antojo reconfortante.
- Es una manera fácil de incorporar vegetales a tu dieta de forma sabrosa.
Ingredientes básicos
Para preparar este mug cake solo necesitás ingredientes simples que probablemente ya tengas en casa:
- 4 cucharadas de avena molida (o harina de avena)
- 1 huevo
- 2 cucharadas de leche (puede ser vegetal o de vaca)
- 1 cucharada de aceite neutro
- 2 cucharadas de zanahoria rallada fina
- 1 cucharadita de canela
- 1/2 cucharadita de polvo de hornear
Podés sumarle también: una pizca de jengibre en polvo, extracto de vainilla, nueces picadas, pasas o un toque de miel.
Paso a paso: súper fácil
- Elegí una taza apta para microondas, que tenga al menos 250 ml de capacidad y paredes gruesas.
- Agregá el huevo, la leche, el aceite y la zanahoria rallada. Batí con un tenedor hasta integrar.
- Sumá la avena molida, la canela y el polvo de hornear. Mezclá bien hasta que no queden grumos.
- Llevá al microondas por 2 minutos y medio a 3 minutos a potencia media-alta (aproximadamente 750–800 W).
- Esperá 30 segundos antes de consumir para que la miga termine de asentarse y no te quemes.
Ideas para acompañar
Este mug cake es delicioso por sí solo, pero también podés llevarlo al siguiente nivel con algunos acompañamientos:
- Yogur natural o de vainilla por encima
- Un toque de miel o sirope de agave
- Frutos secos troceados (nueces, almendras)
- Una cucharada de queso crema endulzado
- Frutas frescas en cubitos, como manzana, banana o arándanos
Valor nutricional aproximado
Este mug cake es una opción mucho más saludable que un pastel tradicional. Aportá proteínas del huevo, fibra de la avena y zanahoria, grasas saludables si usás aceite de coco o de oliva, y un sabor dulce natural gracias a la canela y la zanahoria.
Por porción:
- Calorías: 200–250 (dependiendo de la leche y el aceite)
- Fibra: 3–4 g
- Proteínas: 6–8 g
- Azúcares añadidos: 0 si no agregás edulcorante
Variaciones posibles
- Versión vegana: reemplazá el huevo por 1 cucharada de semillas de chía o linaza hidratadas y usá leche vegetal.
- Versión proteica: agregá una cucharada de proteína en polvo de vainilla y reducí un poco la avena.
- Versión sin gluten: asegurate de usar avena certificada sin TACC o sustituí por harina de almendras.
Consejos extra para que quede perfecto
- No sobrecocines: si el microondas está muy fuerte, puede resecarse. Mejor revisar a los 2 minutos.
- Probá distintas tazas: si tu taza es más ancha y baja, se cocina más parejo.
- No abras el microondas a mitad de cocción: podría hundirse el centro.
Por qué lo vas a amar
Este mug cake es ideal para:
- Colaciones nutritivas sin culpa
- Postres de noche sin prender el horno
- Cocinar con niños de forma segura y divertida
- Aprovechar zanahorias maduras que te quedaron en la heladera
- Crear un momento dulce y personal, con un toque casero
Una receta que reconforta
Preparar este mug cake no es solo una cuestión de practicidad. También es una forma de darte un mimo, de conectar con ese sabor a hogar y de transformar un antojo en algo nutritivo, húmedo, tibio y aromático. Porque a veces, lo más simple también puede ser lo más especial.
¿Y vos?
¿Lo comerías solo, con yogur, o con una buena cucharada de queso crema y nueces? Contá en los comentarios y compartí esta receta con esa persona que siempre tiene antojo de algo rico… ¡pero saludable!