Estas rosquillas dulces de miel y sésamo son perfectas para acompañar una taza de café, té o leche. La miel aporta un dulzor especial, mientras que el sésamo tostado durante el horneado les da un aroma delicioso y un acabado muy apetecible.
Son sencillas de preparar y no necesitan levadura de panadería ni tiempos de levado.
Preparación: 20 minutos
Horneado: 15–20 minutos
Horno: 180 °C
Rendimiento: aproximadamente 25–30 rosquillas, según el tamaño
Ingredientes
- 3 cucharadas de miel.
- 150 g de azúcar.
- 150 ml de aceite vegetal.
- 50 g de mantequilla derretida.
- 75 ml de leche.
- 1 huevo.
- 1 cucharadita de vainilla.
- 2 pizcas de sal.
- 16 g de polvo para hornear.
- 500 g de harina de trigo aproximadamente.
- Leche, cantidad necesaria para pincelar.
- Sésamo al gusto.
Cómo hacer rosquillas dulces de miel y sésamo
- Mezcla los ingredientes dulces. Coloca en un recipiente la miel, el azúcar, el aceite y la mantequilla derretida. Mezcla hasta integrar.
- Añade los líquidos. Incorpora la leche, el huevo, la vainilla y la sal. Mezcla nuevamente.
- Agrega el polvo para hornear y comienza a incorporar la harina poco a poco.
- Forma una masa suave. No añadas los 500 g de harina de una sola vez. Incorpora únicamente la necesaria hasta obtener una masa tierna y fácil de manipular.
- Forma las rosquillas. Toma pequeñas porciones de masa, forma tiras y une los extremos para crear los aros.
- Colócalas en una bandeja cubierta con papel para hornear, dejando un poco de espacio entre ellas.
- Pincela con leche y espolvorea generosamente con semillas de sésamo.
- Hornea a 180 °C durante 15–20 minutos, hasta que las rosquillas estén bien doraditas.
- Deja enfriar sobre una rejilla antes de servir. Al enfriarse terminarán de adquirir su textura.
El secreto para que no queden duras
El detalle más importante es no excederse con la harina. Dependiendo de su capacidad de absorción y del tamaño del huevo, puede que no necesites utilizar los 500 g completos.
Añádela gradualmente y detente en cuanto tengas una masa suave que puedas formar sin dificultad.
Tampoco amases excesivamente: aquí buscamos unas rosquillas tiernas, no desarrollar el gluten como haríamos con un pan.
Miel y sésamo: una combinación deliciosa
La miel aporta sabor y favorece el bonito color dorado de estas rosquillas. El sésamo, por su parte, se tuesta ligeramente durante el horneado y proporciona un agradable contraste.
Puedes utilizar sésamo blanco o una combinación de semillas blancas y negras para conseguir una presentación diferente.
Por qué me encanta esta receta
Me encantan estas rosquillas caseras de miel y sésamo porque son sencillas, aromáticas y no requieren tiempos de levado. La miel les da un sabor muy especial y el sésamo aporta ese toque tostado que combina perfectamente con una bebida caliente.
— Chef Yolanda
Preguntas frecuentes
¿Tengo que utilizar los 500 g de harina?
No necesariamente. Es una cantidad aproximada. Añade la harina poco a poco hasta obtener una masa suave y manejable.
¿Puedo sustituir el aceite?
Sí. Puedes utilizar un aceite vegetal de sabor suave para que no domine sobre la miel y la vainilla.
¿Por qué mis rosquillas quedaron duras?
Las causas más habituales son utilizar demasiada harina, trabajar excesivamente la masa o prolongar demasiado el horneado.
¿Puedo hacerlas sin sésamo?
Sí. El sésamo aporta sabor y textura, pero puedes omitirlo.
¿Cómo conservarlas?
Una vez completamente frías, guárdalas en un recipiente hermético para protegerlas de la humedad y mantener mejor su textura.
Conclusión
Estas rosquillas dulces de miel y sésamo al horno son una receta fácil para preparar una merienda casera sin complicaciones. Quedan doraditas, aromáticas y con un delicioso toque de semillas tostadas.
Recuerda el consejo principal: añade la harina poco a poco y detente cuando la masa esté suave y manejable. Así conseguirás unas rosquillas mucho más agradables y tiernas.
Con cariño, Chef Yolanda