Rápido, casero y nutritivo.
Una receta perfecta para días sin horno… pero con muchas ganas de pan recién hecho
Hay días en que el antojo de algo calentito, esponjoso y hecho en casa es más fuerte que la flojera… pero justo ese día el horno no funciona, hace mucho calor o simplemente querés evitar encenderlo.
Y ahí aparece esta receta: un pan saludable, suave por dentro, doradito por fuera, que se cocina directamente en el sartén. Listo en menos de 15 minutos, con ingredientes que probablemente ya tenés.
Ideal para desayuno, cena ligera, o como base para una tostada dulce o salada. Este pan no necesita amasado, fermentación ni nada complicado. Solo mezclar, cocinar y disfrutar
🧾 Ingredientes (1 pan mediano, 2–3 porciones)
- 1 taza de avena (en hojuelas o molida tipo harina)
- 1 cucharada de semillas de chía
- 1 huevo 🥚
- ½ taza de agua o leche vegetal (almendra, coco, avena)
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1 pizca de sal
- 1 cucharada de aceite (de oliva, girasol o coco)
👩🍳 Preparación paso a paso
1️⃣ Mezclá todos los ingredientes en un bowl: avena, chía, huevo, agua/leche, polvo de hornear, sal y aceite. Batí con cuchara o tenedor hasta obtener una mezcla espesa, pero fluida. Si queda demasiado densa, agregá 1–2 cucharadas más de líquido.
2️⃣ Calentá un sartén antiadherente (mejor si es grueso y con tapa) a fuego bajo. Engrasalo apenas con un poco de aceite.
3️⃣ Verté la mezcla en el sartén y extendela con espátula para formar un círculo parejo de 1.5–2 cm de grosor. Tapá bien para que se cocine al vapor.
4️⃣ Cociná durante 7–8 minutos a fuego bien bajo, sin destapar. Debe formarse una costra dorada por abajo.
5️⃣ Con cuidado, voltealo (ayudate con un plato o espátula grande). Cociná otros 5–7 minutos del otro lado, también tapado.
6️⃣ Retirá del sartén, dejá reposar 2–3 minutos y… ¡listo para disfrutar! 😍
🌟 ¿Por qué funciona esta receta?
- La avena aporta fibra, suavidad y saciedad.
- La chía actúa como espesante natural, retiene humedad y da textura.
- El huevo da estructura y esponjosidad.
- El polvo de hornear ayuda a que leve sin necesidad de fermentación.
- Cocinarlo tapado en sartén genera vapor que cuece la miga y mantiene el pan húmedo, mientras se dora por fuera.
💡 Tips para variar y personalizar
🔸 ¿Lo querés dulce?
Agregá una cucharadita de miel o azúcar, un toque de canela y unas pasas o trocitos de manzana.
🔸 ¿Estilo salado?
Sumale ajo en polvo, cúrcuma, queso rallado, orégano o tomate seco picado.
🔸 ¿Sin huevo?
Usá 1 cucharada de linaza o chía molida + 3 cucharadas de agua (dejalo reposar 5 minutos antes de usar).
🔸 ¿Textura más ligera?
Podés hacer mitad avena molida y mitad harina de arroz, trigo sarraceno o incluso un poco de maicena.
🍽️ ¿Con qué acompañarlo?
✨ Aquí algunas ideas para servirlo:
| Versión | Acompañamiento |
|---|---|
| Dulce | Mermelada casera, miel, frutas frescas, yogur griego |
| Salado | Palta (aguacate), hummus, queso crema, tomate y albahaca |
| Proteica | Atún con mayonesa ligera, pollo desmenuzado, huevo revuelto |
| Vegetariana | Queso fresco, palta y germinados |
🕊️ Ideal para…
- Personas sin horno
- Estudiantes o quienes viven solos
- Cocinas pequeñas o minimalistas
- Dietas balanceadas o sin gluten (usando avena certificada)
- Viajes o camping (solo necesitás un sartén y hornalla)
🧠 ¿Qué aporta este pan?
- Fibra soluble e insoluble (avena + chía) → ayuda a la digestión y da saciedad.
- Omega 3 vegetal (chía) → antiinflamatorio y bueno para el corazón.
- Proteína completa (huevo + avena) → ideal para empezar el día.
- Sin harinas refinadas ni aditivos → 100% casero y controlado.
🫙 ¿Cómo conservarlo?
- Envuelto en servilleta o papel en bolsa hermética → dura 1–2 días fuera de la heladera.
- En refrigerador → hasta 5 días.
- En freezer (cortado en mitades) → hasta 1 mes. Recalentá directamente en sartén o tostadora.
🧡 El sabor a lo simple
Este pan de sartén no busca parecerse a un pan de panadería, con miga aireada o corteza crujiente. Su belleza está en lo simple: textura húmeda, sabor suave, nutrición real y la magia de algo que hiciste vos misma con ingredientes que tenías a mano.
Porque no siempre hace falta encender el horno para calentar el alma